En pocas palabras

Ver o incluso pensar en el bostezo de otra persona puede provocar la necesidad de bostezar. No todas las personas reaccionan a ello, y una misma persona no lo hace en todas las situaciones.

¿Por qué ocurre?

Las acciones observadas pueden influir en la disposición a realizar movimientos semejantes. Un estudio experimental relacionó la susceptibilidad al bostezo contagioso con la excitabilidad de áreas motoras del cerebro. Esto no establece un mecanismo único ni permite sacar conclusiones fiables sobre la empatía de una persona.

Frecuencia

El bostezo contagioso se observa con frecuencia, pero no aparece en todas las personas ni en todas las situaciones. La edad, la atención y las condiciones experimentales influyen en la reacción medida.

La frecuencia es una descripción cualitativa, no una probabilidad individual.

¿Es normal?

La susceptibilidad, o su ausencia, no es por sí sola un signo de enfermedad.

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Fuentes (1)
  1. A Neural Basis for Contagious Yawning (se abre en otra pestaña)

    En 36 adultos, el bostezo contagioso se relacionó con la excitabilidad motora; los intentos de reprimirlo aumentaron la necesidad percibida de bostezar.

    Autoría / institución
    No indicado
    Año
    No indicado
    Publicación
    pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

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